Excursiones cerca de Madrid en coche
Excursiones cerca de Madrid en coche
Vivir en Madrid tiene muchas ventajas, pero una de mis favoritas es lo fácil que resulta improvisar una escapada. En menos de una hora puedes estar en plena montaña, en un pueblo medieval o comiendo cochinillo en una ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Aunque el transporte público en Madrid funciona muy bien, hay destinos donde el coche te da una libertad que no tiene precio: parar donde quieras, desviarte por una carretera secundaria o alargar la sobremesa sin mirar el reloj.
Si estás pensando en organizar una escapada y valoras la opción de moverte con tu propio ritmo, puedes comparar distintas opciones de alquiler de coches en Madrid en plataformas como EconomyBookings.com, que permiten recoger el vehículo tanto en el aeropuerto como en diferentes puntos de la ciudad. Para una excursión de un día (o un fin de semana), muchas veces compensa más de lo que imaginas.
Te dejo algunas de mis rutas favoritas para hacer desde Madrid en coche.
Chinchón, uno de los pueblos más bonitos de la Comunidad de Madrid
A solo 45 minutos de la capital está Chinchón, famoso por su Plaza Mayor porticada, que parece sacada de otra época. Aquí lo ideal es llegar sin prisas, pasear por sus calles estrechas, subir al mirador y sentarte a comer tranquilamente.
¿Se puede ir en transporte público? Sí, pero el trayecto es más largo y menos flexible. En coche, además, puedes combinar la visita con los pueblos de alrededor o con una bodega en la zona.
Plan perfecto: paseo por el casco histórico + comida tradicional + café con vistas al atardecer.

Patones de Arriba, escapada rural con encanto
Patones de Arriba es uno de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Casas de pizarra, calles empedradas y ambiente rural total.
Aquí el coche sí marca la diferencia. El acceso en transporte público es complicado y largo, mientras que en coche llegas en una hora desde el centro de Madrid. Eso sí, acuérdate de dejar el coche en la parte de abajo del pueblo, desde allí puedes caminar o coger los autobuses que suben. El fin de semana está prohibido subir con el coche hasta Patones de Arriba.
Además, puedes aprovechar para hacer alguna ruta de senderismo por la zona o acercarte al embalse del Atazar. Es una escapada perfecta para desconectar sin irte demasiado lejos.

Rascafría y la Sierra de Guadarrama
Si te apetece naturaleza, aire puro y montaña, pon rumbo a Rascafría, en plena Sierra de Guadarrama.
Aquí el coche es prácticamente imprescindible si quieres moverte con libertad entre el Monasterio de El Paular, las Presillas o los diferentes senderos. En invierno, además, te permite adaptarte mejor al clima y horarios.
Es uno de mis planes favoritos cuando necesito resetear cabeza sin hacer un viaje largo.
Toledo, historia a menos de una hora
La escapada clásica desde Madrid es Toledo. Patrimonio de la Humanidad, calles medievales y una mezcla cultural fascinante. Es una de mis ciudades preferidas por su imponente casco histórico. De hecho te recomiendo mucho que hagas alguna visita con Leytol, son los mejores contando la historia de la ciudad.
Es verdad que el tren AVANT desde Madrid es rápido y cómodo, así que aquí el coche no es imprescindible. Pero si quieres combinar la visita con miradores menos turísticos o explorar los alrededores con calma, tener tu propio vehículo suma puntos.
El casco histórico de Toledo se puede recorrer fácilmente a pie con un plano os será muy fácil encontrar todas y cada una de sus maravillas: la Catedral Gótica, la mezquita del siglo X retitulada como del Cristo de la Luz, la Sinagoga de Santa María la Blanca, las numerosas iglesias como la de Santo Tomé (donde se encuentra el Entierro del Conde Orgaz), el Museo del Greco… La lista no termina ahí, por ello os recomiendo hacer noche en la ciudad y así disfrutar de sus vistas al atardecer y su gastronomía con calma.

Imprescindible: perderse sin mapa y cruzar el Puente de San Martín al atardecer.
Salamanca, escapada de fin de semana
Si tienes más tiempo, Salamanca es una maravilla. Pero que te voy a decir yo que no sepas de Salamanca si eres seguidor del blog. Está a unas dos horas y media en coche, eso es lo que suelo tardar, y es perfecta para un fin de semana completo.
La Plaza Mayor, la Universidad, las catedrales… es una ciudad para pasear sin rumbo. Aquí sí puedes llegar en tren, pero el coche te permite hacer paradas intermedias o desviarte a otros pueblos de Castilla y León.
Salamanca tiene dos catedrales, la Vieja y la Nueva, dos Universidades, la pública y más antigua de España y la Pontificia; la Plaza Mayor más bonita del mundo y una buena cantidad de conventos y monasterios cada uno más bonito que el otro: el de San Esteban o los Dominicos, Las Dueñas, Santa Clara… Además de una arquitectura civil palaciega que dejará con la boca abierta a los amantes del Renacimiento castellano.
Además, viajar en coche cuando sois varios puede salir bastante rentable si repartís gastos.

Ávila
Tiene un bonito centro histórico enmarcado y rodeado por las murallas mejor conservadas de Europa. Se construyeron en diversas fases desde el siglo XI al XIV y fueron uno de los primeros monumentos españoles en ser declarado como tal en el siglo XIX. El recorrido por la ciudad se centra en algunos edificios religiosos como la Catedral (gótica), la preciosa basílica románica de San Vicente con sus característicos arcos de medio punto o el convento de San José, primera fundación de Santa Teresa de Jesús. No faltan las construcciones palaciegas en esta ciudad, para mí las más bonitas son los palacios de los Velada (actualmente un hotel), los Verdugo y los Bracamonte, todos ellos con una presencia y esencia similar. Ávila está a unos 100km de Madrid y aunque en tren (TRD) se tarda bastante se puede ir por carretera en una hora.
Estas no son las únicas excursiones que se pueden hacer desde Madrid, otras muchas ciudades como Cuenca, Valladolid, Burgos… y pueblos como Rascafría, El Paular, la Granja, son lugares con mucho turismo e interés cultural que siempre podemos dejar para un segundo post. Gracias por pasar.
Consejos prácticos para alquilar coche en Madrid
Después de varias escapadas, hay algunas cosas que he aprendido y que pueden ahorrarte tiempo (y dinero):
1. ¿Aeropuerto o centro?
El Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas suele tener más oferta y, a veces, mejores precios. Pero si ya estás en la ciudad y solo quieres el coche para una excursión puntual, recogerlo en el centro puede ser más cómodo.
Compáralo antes de decidir.
2. Revisa el seguro y la franquicia
Muchas veces el precio más bajo incluye una franquicia alta. Valora si prefieres pagar un poco más por una cobertura más completa, especialmente si no estás acostumbrado a conducir por España.
3. Política de combustible
La opción “lleno-lleno” suele ser la más clara y justa: recoges el coche con el depósito lleno y lo devuelves igual. No te olvides de dejarlo lleno al devolverlo si no quieres tener una penalización.
4. Ojo con el parking en Madrid
Si solo vas a usar el coche para salir de la ciudad, intenta recogerlo justo antes de irte. Aparcar en el centro puede ser caro y complicado. En Madrid capital no te recomiendo para nada alquilar un coche, sólo si vas a a salir de la ciudad.

5. Zonas de bajas emisiones
Madrid tiene restricciones medioambientales en determinadas zonas. Si planeas moverte por el centro antes o después de tu excursión, revisa que el vehículo tenga etiqueta adecuada. Normalmente con los coches de alquiler no vas a tener problema, pero nunca se sabe.
¿Merece la pena alquilar coche para una excursión desde Madrid?
Depende del plan.
Si vas a una ciudad perfectamente conectada por tren y solo vas a moverte por el casco histórico, probablemente no lo necesites. Si vas a estar en Madrid capital y no vas a moverte, tampoco lo vas a necesitar.
Pero si buscas:
- libertad de horarios
- combinar varios destinos
- naturaleza o montaña
- viajar en grupo
- improvisar sobre la marcha
El coche se convierte en un gran aliado, no lo dudes. Aunque tenemos buenas comunicaciones el turismo rural y de interior no siempre ofrece todas las posibilidades.
A veces no se trata solo de llegar al destino, sino de disfrutar del camino: parar en un mirador inesperado, descubrir un restaurante local fuera de ruta o desviarte porque viste un cartel interesante.
Y eso, en muchas escapadas desde Madrid, marca la diferencia.