Por qué no debes viajar a Nápoles…

Viajar a Nápoles

¿Estás pensando en viajar a Nápoles y has escuchado que es peligroso, que está sucio y alguna otra opinión negativa? Pues has llegado al post justo para que te olvides de todas ideas que han perjudicado la imagen de esta ciudad que, por el contrario, está llena de atractivos. Aunque tardé unos años en conocerla, ya que ha sido de las últimas grandes ciudades italianas que he visitado, creo que es una de las que no te deberías perder en un top 10 de arquitectura, patrimonio y vida en Italia. Además, es una ciudad que no sólo cuenta con su centro histórico, barrios coloridos y costeros, zonas como el Vomero llenas de vida, si no que en sus alrededores puedes encontrar mil lugares que visitar. Pero, no nos adelantemos y vamos a conocer algunas de las razones por las qué no debes viajar a Nápoles a menos que te quieras enamorar de ella.

Motivos por los que no debes viajar a Nápoles…

Nápoles es una ciudad curiosa, probablemente no del gusto de todos y un ambiente y costumbres muy particulares de las que incluso algunos italianos reniegan. Sin embargo, son esas particularidades propias las que hacen de esta ciudad un lugar muy distinto al resto de Italia, con peculiaridades propias que le proporcionan una idiosincrasia única en sus modos de relacionarse, de hablar, de vivir…

Certosa di San Martino
Certosa di San Martino

No viajes a Nápoles si no quieres conocer la historia de España

Si no te interesa la historia de España es mejor que no vayas a Nápoles, porque de recuerdos de la dominación española van sobrados por allí. Una de las características que modela la idiosincrasia napolitana es la historia que a lo largo de los siglos ha hecho que pasen por Nápoles diferentes pueblos y civilizaciones. Entre ellos, por supuesto, el reino de Aragón, y por ende, España. Nápoles durante más de doscientos años, los que van de 1504 a 1713 fue parte de la corona española gracias a la herencia de Fernando el Católico a su nieto el Emperador Carlos I de España y V de Alemania. Ya el siglo XV había habido importantes relaciones con la Corona de Aragón, a la que Juana II de Nápoles había pedido ayuda para heredar el reino y, por supuesto, las redes comerciales del Mediterráneo. Pero no será hasta el inicio del siglo XVI cuando Nápoles se unirá a la corona española.

Y, por supuesto, hay muchas huellas de esta época en la ciudad, entre ellas, l quartieri Spagnoli (Los barrios españoles), que durante años han tenido mala fama, pero que en la actualidad son lugares muy animados y con mucho ocio. En esta zona, aunque no ya de época española pero sí de nombre, se encuentra el Pallazzo dello Spagnolo, un ejemplo único del barroco napolitano con un patio que os dejará con la boca abierta con su espectacular escalera entre galerías y arcadas. Es uno de los lugares más cinematográficos de toda la ciudad, ha aparecido en numerosas series y películas por lo curioso que es.

Hay muchos monumentos de la época española, como por ejemplo el Palacio Real de Nápoles, en la plaza del Plebiscito. Construido en el año 1600 como residencia, durante sus viajes a Nápoles del rey español Felipe III que también era monarca en la ciudad.

Qué pasada de plaza, Plebiscito
Qué pasada de plaza, Plebiscito

No tienes que viajar a Nápoles si no quieres volver con unos kilos de más

Sí, una de las cosas terribles de Nápoles es su gastronomía si eres un amante de esta. Y digo terrible porque con la cantidad de cosas deliciosas que vas a encontrar a lo largo de esta ciudad es probable que no puedas probarlas todas y que te quedes con las ganas. Por supuesto, algo terrorífico, porque además si no quieres volver con dos o tres kilos de más es probable que debas renunciar a algunas de ellas.

Nápoles es la cuna de la pizza, ya que es allí donde se origina la famosa Margherita, aunque el origen de la pizza es anterior y también se ubica en Nápoles pero allá por el siglo XVI. En 1889 nació oficialmente en Nápoles la Pizza Margherita, gracias a un chef napolitano que configuró un plato con los tres colores de la bandera italiana. Pero, no, viajar a Nápoles y a su gastronomía no es solo la pizza, hay numerosos platos típicos, entre ellos algunas pastas con mariscos, la pasta con ragú napolitano y un montón de dulces.

Pizza en el barrio del Vomero
Pizza en el barrio del Vomero

Entre los postres quizá el más famoso  fuera de sus fronteras es el babá, que aunque tiene origen francés, ha sido dado a conocer por la gastronomía napolitana. Son muchas las pastelerías en las que encontrarás este dulce tan especial que, básicamente, es un bizcocho borracho de ron. Hay muchísimos dulces en Nápoles, entre ellos las sfogliatelle (milhojas rellenas), tartas “pasteleras”, chiacchere típicas de Carnaval, o los pasticcini rellenos de chocolate, crema o pistacho… Una delicia.


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No tienes que viajar a Nápoles si vas a hablar mal de Maradona

A ras de suelo Nápoles es embriagadora, caótica, desorganizada, gritona y apasionada. Esa pasión que le ponen los napolitanos a la vida también se la ponen al fútbol. Muchos napolitanos sienten un amor al fútbol que roza la locura y, seguramente, la incomprensión absoluta de cualquiera que no haya vivido en esta ciudad. En Nápoles se siente verdadero amor por el equipo de la ciudad, el Nápoli, en el que han depositado un auténtico sentimiento de pertenencia que se hereda de padres a hijos como si se tratase de una pertenencia más. Los habitantes de Nápoles se identifican son su equipo, pero esta pasión va  más allá de lo deportivo e invade la vida cotidiana.

Uno de los factores que, con los años, se ha convertido en un elemento motivador de esa pasión es la fiebre que los napolitanos sienten por Maradona. En Nápoles es un auténtico mito, un héroe y un dios del que no deberías nunca hablar mal porque aquí siente absoluta devoción. No es extraño encontrar en las calles de algunos barrios estampas de Maradona en forma de grafitti o de mural en las paredes y, por supuesto, infinidad de camisetas o bufandas colgadas.

El fútbol es una pasión en Nápoles
El fútbol es una pasión en Nápoles

En la foto una de las calles del centro de Nápoles, en concreto vía Pisanelli Ex Chiesa di Santa Maria della Vittoria e Santissima Trinità all’Anticaglia

 

No viajes a Nápoles si sigues creyendo en mitos

No dudo que Nápoles, como ciudad portuaria, haya tenido un pasado de inseguridad y cierto temor a caminar por sus calles. Pero esto ha cambiado por completo en los últimos años. Nápoles se ha convertido en una ciudad más, con la seguridad que puedes encontrar en cualquier otra ciudad italiana. Si bien es cierto que, como en otros tantos lugares, hay zonas que debes evitar por la noche, como la estación de tren, que por lo general en Italia suelen ser lugar de reunión de gente sin hogar. También, deberías evitar algunos barrios marginales como el famosísimo Scampia, famoso por algunas series y libros. Pero, probablemente, a estos barrios no tendrías que ir para nada porque están más alejados de las zonas turísticas que solemos visitar. Normalmente, los problemas que se generan en esos barrios, no tienen nada que ver con los turistas y por ello no van a afectar a tu viaje.

I Quartieri Spagnoli una de las zonas más antiguas de la ciudad
I Quartieri Spagnoli una de las zonas más antiguas de la ciudad

El antiguo barrio de I quartieri Spagnoli, ha tenido históricamente muy mala fama, sin embargo en la actualidad muchos de los tours por la ciudad lo visitan y, además, hay un montón de bares y restaurantes muy animados por allí. La atmósfera de esta zona es muy agradable, con calles estrechas, colores, olores e, incluso, la vivacidad que da el griterío y alboroto de los vecinos y vecinas de este peculiar barrio.

No visites Nápoles si eres desconfiado

Otro de los mitos de esta ciudad es que sus gentes intentan “estafar” al turista. Nada más lejos de la realidad, si viajas sólo, como yo, es un sitio donde la gente te atenderá de forma muy amable. En general, en el sur de Italia la gente es muy cálida, charlatana incluso, pero acogedora sin lugar a dudas. En ningún momento en Nápoles, Campania o cualquier otra zona del sur de Italia he notado que me quisieran engañar en las cuentas de los restaurantes, bares u otros establecimientos en los que he estado. Los turistas son muy bien acogidos en todas estas zonas, los italianos son profesionales en el ámbito del turismo, honrados con su trabajo y muy atentos. Viajar sola por el sur de Italia, en varias ocasiones, siempre ha sido una muy buena experiencia. En general me he encontrado con gente muy amable y que siempre está dispuesta a charlar un rato.

No viajar a Nápoles

Si no te gusta el arte, mejor no viajar a Nápoles

Hay tantos, pero tantos, atractivos turísticos relacionados con el arte, la arqueología y la arquitectura que si no te gusta ninguno de estos temas es mejor no viajar a Nápoles. El centro histórico de Nápoles fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco  en 1995, es decir, si esto no te interesa, mejor que no vayas porque te vas a quedar apabullado por su belleza.

Sin embargo, si te gusta el arte y la cultura, tiene un buen número de lugares para recorrer a lo largo y ancho de esta ciudad:

  • Piazza del Plebiscito, el corazón de la ciudad, con una de las iglesias más imponentes de Nápoles, la Basílica de San Francesco di Paola. Además del Palacio de la Prefettura de la Policía y el Palacio Real.
  • El Museo Arqueológico de Nápoles, dentro de un imponente palacio del siglo XVII. En este museo se encuentran muchos de los restos recuperados tras la erupción del Vesubio en el año 79 y que destruyó ciudades como Pompeya, Herculano, Stabia…
Museo Arqueológico de Nápoles
Museo Arqueológico de Nápoles
  • El convento de Santa Clara, un ejemplo único de arquitectura medieval con un claustro increíble recubierto de cerámica decorada con elementos vegetales y frutas. Un auténtico jardín artificial, único en el mundo y recuperado tras los bombardeos que sufrió Nápoles en la II Guerra Mundial.
  • Castel dell’Ovo una fortaleza militar que se entrelaza con el mar en el golfo de Nápoles y uno de los lugares más importantes de la historia de la ciudad. Y Castel Nuovo un edificio que data del siglo XIII y con una bellísima portada del siglo XVI. En el interior, en la actualidad, hay un museo de la ciudad.
  • Galería de Umberto I, construida en torno a 1890 es un precioso ejemplo de arquitectura en hierro muy parecida a la famosa galería de Milán y con muchas similitudes con otras galerías parisinas o belgas. Aunque es más pequeña que la milanesa es igualmente bella y decorada en estilo liberty como esta.
  • Nápoles subterránea y sus catacumbas. Son muchas las estructuras que alberga Nápoles bajo sus entrañas y, además, se puede hacer una vista guiada en ellas. Son túneles y cuevas excavadas ya desde época romana y que durante los bombardeos de la II Guerra Mundial fueron lugar de refugio de muchos de los habitantes de la ciudad. Además, bajo el suelo de Rione Sanitá están las catacumbas de San Genaro, patrón de la ciudad, al que está dedicada la catedral y parte de las huellas de los cristianos del II siglo d. C.
La famosa galería napolitana
La famosa galería napolitana
  • Las iglesias napolitanas como la del Gesú Novo (frente a Santa Chiara), Santa Maria della Sanità o la capilla de Sansevero. Además de la Certosa de San Martino en lo alto de la ciudad en el barrio del Vomero.
  • El castillo de San Elmo, una antigua fortaleza muy cerca de la Cartuja de San Martino y con unas vistas impresionantes.
  • Sus muchos barrios diversos, el centro de la ciudad, Spaccanapoli, la ribera del golfo de Nápoles con Chiaia, el elegante Vomero y, por supuesto, los barrios españoles de los que ya hemos hablado.

No vayas a Nápoles si no quieres quedarte con la boca abierta

En fin, no debes viajar a Nápoles si no quieres encontrarte con algunas de las vistas más espectaculares de Italia. Entre ellas, las vistas desde la Cartuja de San Martino y el Castillo de San Elmo en el Vomero. La subida al Vomero es una de las más bonitas que se pueden hacer en la ciudad, bien a pie, o bien a través de alguno de los funiculares urbanos como el Centrale. Desde lo alto de Nápoles hay unas increíbles vistas al golfo del mismo nombre, a la zona del Vesubio, imponente detrás de la ciudad.

Panorámica desde el castillo de San Elmo

Si vas a viajar a Nápoles detente un rato en sus panorámicas hacia el mar y las islas cercanas, en los colores de las laderas de sus colinas, en el valle del Vesubio. Sin lugar a dudas, para mí, fue una de las cosas que más me gustó en mi viaje a Nápoles.  ¿De verdad te vas a perder unas vistas así?

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Un blog de Palo

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