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El Viejo Continente está plagado de rincones encantadores escondidos a la vuelta de la esquina de cualquiera de sus calles. En muchas ocasiones nos dejamos deslumbrar por los grandes recorridos de los paquetes turísticos y nos olvidamos de la gran mayoría de pequeñas y bonitas ciudades europeas. El turismo de masas se convirtió, antes del covid, en uno de los problemas de la propia industria turística haciendo, indlucos, que ciudades como Florencia o Venecia emprendieran acciones ante la llegada masiva de viajeros. Muchas veces el turismo nos ha convertido en meros recolectores de lugares y de fotos para instagram, sin fijarnos en lo que vemos y tanto menos en lo que sentimos cuando viajamos. Hoy os quería hablar de algunas ciudades europeas con encanto, en las que disfrutar de sus calles y plazas, de su luz y atmósferas y, que, sobre todo, no están llenas de turistas durante buena parte del año.

Ciudades con encanto de norte a sur de Europa

Tours

Tours es una de las primeras ciudades que conocí en Francia gracias a una estancia de investigación que me permitió vivir allí. Es una ciudad encantadora con un centro histórico medieval precioso en el que destaca su plaza principal: Plumereau. Es, sin duda, el centro neurálgico de la ciudad y una estampa perfecta para fotografiar. Esta plaza es la que sale en todas las postales de la ciudad con una arquitectura medieval de casas antiguas con trabados de madera realmente bonitas.

Pero Tours tiene mucho más, rincones y calles adoquinadas que esconden palacios renacentistas como el Hotel Gouin, con una preciosa fachada de la época. Por supuesto, en Tours no faltan edificios religiosos de gran monumentalidad como la Catedral dedicada a San Gaetano y con una impresionante fachada flaqueada por dos altísimas torres. Otro de los templos de la ciudad es el de San Martín, santo que llevó el nombre de la ciudad por el mundo cristiano. Y… como no, Tours es el punto de partida para las rutas a través del Valle del Loira y sus magníficos castillos. Una de mis ciudades europeas con encanto preferidas y más desconocidas para los turistas.

Plaza Plumereau de Tours
Plaza Plumereau de Tours

Narbona

Sin abandonar Francia no puedo por menos que citar Narbona. Una ciudad preciosa, con un centro urbano pequeñito y muy agradable para pasear a pie y muy poco turismo para lo bonita que es. Descubrimos Narbona gracias a Renfe, porque hay trenes directos desde Madrid y fue todo un viajazo en pleno otoño. Narbona tiene muchísimos atractivos turísticos pero, sobre todo, nos gustó su gran cantidad de estilos artísticos concentrados en ella. No te pierdas los paseos a la orilla del canal, están muy animados y son el lugar perfecto para relajarse con una buena copa de vino de la zona.

La Basílica de San Pablo te impresionará por las imágenes monstruosas que decoran sus capiteles y su cripta paleocristiana. La Catedral dedicada a San Justo y San Pastor es un precioso templo gótico desde el que hay unas vistas que quitan el hipo. Entre sus callejuelas coloridas encontrarás preciosas plazas y algunos rincones con casas construidas en los siglos XV y XVI, mezcladas con edificios modernistas con ventanales y barandillas. Narbona es una ciudad perfecta para un fin de semana tranquilo, quizá haciendo una excursión a la vecina Carcasona, para disfrutar de un rincón tranquilo y con mucho encanto.

Vistas de Narbona
Vistas de Narbona

Nuremberg

Núremberg es una de las ciudades más bonitas de Alemania y, considero, que para lo bonita que es no tiene un flujo turístico tan grande como podría tener. Está cerca de otros centros interesantes como Munich, Bamberg o Ratisbona, pero ella concentra una belleza y un interés cultural único.

Para ser honestos el fin de semana se me quedó corto, me hubiera gustado visitar algunas cosas que se quedaron para una segunda vez como el Docucenter y el campo Zeppelin. Entre los imprescindibles de esta ciudad está el castillo que se alza en lo alto de la ciudad, el Kalseburg es totalmente recomendable para conocer la historia de la región. Muy cerca de este la casa del gran pintor Alberto Durero, un edificio renovado, como casi toda la ciudad ya que sufrió grandes bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial.

No te pierdas la ruta por las antiguas bodegas de Altstadhof, un recorrido único en los lugares que sirvieron para conservar la cerveza y posteriormente fueron ocupados como refugio por los habitantes de la ciudad. Tampoco nos olvidamos de los lugares dedicados a los Juicios de Núremberg, la sala donse se celebraron y la exposición permanente que explica este acontecimiento histórico. Sin duda, una de las ciudades con encanto que tienes que descubrir en Alemania.

Calles encantadoras en Núremberg
Calles encantadoras en Núremberg

Basilea

Basilea ha sido uno de los últimos maravillosos descubrimientos en cuanto a ciudades con encanto. No es una ciudad muy habitual para los turistas en general y, sin embargo, tiene un centro interesante de casitas blancas con contraventanas coloridas y tejados con mansardas. El pasado medieval ha mantenido el entramado original de la ciudad con lugares tan importantes como la Catedral, el Ayuntamiento Renacentista y la Plaza del Mercado.

Basilea, además, es una ciudad con muchísimo movimiento, una ciudad moderna con un montón de sitios para disfrutar del día a día y mucho ocio cultural. Un buen número de museos y una de las mejores ferias de arte contemporáneo del mundo hacen de esta uno de los mejores destinos europeos para los amantes del arte. Además de sus entornos naturales, Basilea tiene un parque arqueológico único en Suiza: la antigua ciudad de Augusta Raurica. ¿Te lo vas a perder?

Qué ver en Basilea
La plaza y fuente de la “cabra”

Canterbury

Conocí Canterbury justo hace en este mes 20 años. Llegué a Canterbury sabiendo poco o nada de esta bonita ciudad inglesa y con el único interés que visitar a mi mejor amiga durante su Erasmus. Sin embargo, Canterbury y todo el viaje, que se extendió durante unos 15 días también por Dover y Londres, se convirtió en una gran descubrimiento.

Canterbury es una ciudad con encanto y muchísima belleza pero de pequeño tamaño comparada con otras ciudades inglesas. Aunque tiene cierto número de turistas no suele estar abarrotada. Es como un auténtico pueblo medieval en el que se ha parado el tiempo justo en la época de los famosos Cuentos. Una de las visitas obligadas es la Abadia de San Agustín, Patrimonio de la Humanidad y panteón de Reyes. Por supuesto, no puedes perder la visita a la Catedral y Christ Churt Gate, una puerta monumental que daba acceso a la ciudad. Entre casitas con entramado de madera, de ladrillos o de piedra, se esconden algunos rincones encantadores como las orillas del río y los puentes que lo cruzan.

Si hay un lugar divertido para ir en familia, al menos a mí en mi juventud me lo pareció, es el Museo dedicado a los Cuentos de Canterbury. A través de sus personajes y la historia que relatan te trasladas directamente a la Inglaterra medieval.

Lovaina

Esta pequeña ciudad flamenca es una da las más bellas y menos conocidas de Bélgica. La hermana menor de las grandes Brujas, Gante o Ambéres bien merece una visita porque además de una ciudad con encanto es una ciudad histórica y universitaria. Nos encantó Lovaina por su gran beguinario, su preciosa catedral y su imponente ayuntamiento. De nuevo, una vez más me repito, pasear por Lovaina es como viajar al pasado y disfrutar de él.

El Ayuntamiento de Lovaina es uno de los más bonitos de Europa y su origen se remonta a la primera mitad del siglo XV. Su fachada, decorada en estilo gótico flamígero, está plagada de personajes históricos y religiosos decorando nichos y capiteles. Pero sin duda, lo más original de Lovaina es su maravilloso beaterio, cuya fundación pertenece al siglo XIII y que adía de hoy es uno de los más grandes beaterios de Bélgica. No te pierdas tampoco la subida a la torre de la Biblioteca Universitaria, con unas vistas espectaculares.

Beaterio de Lovaina
Beaterio de Lovaina

Delft

Los Países Bajos tienen en pocos kilómetros una consecución de bonitos e interesantes lugares desde el punto de vista cultural. Entre las ciudades con encanto de Holanda, para mí, destaca Delft. Esta pequeña ciudad tiene un centro urbano encantador con bonitas casas tradicionales y los no menos típicos canales. Realmente se parece mucho a Amsterdam aunque en reducidas dimensiones y con mucho menos turismo y agitación. Delft nos pareció una ciudad muy tranquila en la que pasear a la orilla de los canales era muy agradable.

Este encantador rincón fue el escenario de la mayoría de las obras de Johannes Vermeer. Sus pinturas y su casa familiar forman parte del Centro Vermeer, un edificio dedicado a la trayectoria del pintor. Delft es un sitio ideal para pasar un día, no dejes de echar un vistazo al post que escribimos sobre esta ciudad. En él os contamos el recorrido por los imprescindibles de esta ciudad: la Oude Kerk (Iglesia Vieja), la Neuwe Kerk (la Nueva) el Ayuntamiento y la plaza principal (Grote Markt) o la fábrica de Cerámica típica.

Paloma en Delft
Paloma en Delft

Ferrara

No podían faltar en este post algunas ciudades italianas. Es cierto que Italia es el país más turístico del mundo, pero muchos viajeros no van más allá de las grandes rutas que recorren las ciudades más famosas. Pero Italia está plagado de ciudades con encanto que no tienen tantos turistas habitualmente. Entre ellas está Ferrara, una pequeña ciudad situada en la Emilia Romaña y a caballo entre Bolonia y Venecia. Es una ciudad de origen medieval encantadora que merece una visita porque atesora un impresionante Castillo, el de la familia Este, palacios, plazas y calles cautivadoras.

Pero además de esos lugares, Ferrara se ha convertido no hace muchos años en uno de los muchos lugares Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO como ejemplo de ciudad renacentista gracias a su trazado urbano. La ciudad de los Este atesora una de las calles más bonitas de Europa, la Via delle Volte, se trata de una callejuela con multitud de arcos apuntados que sostienen los edificios de viviendas. Allí, durante la época medieval se organizaban los mercados semanales que no tenían que modificarse ni cuando llovía gracias a esos espacios techados. Ferrara es un destino perfecto para pasar un día sin agobios de turistas por todas partes y disfrutando de una preciosa ciudad.

Castillo de Ferrara
Castillo de Ferrara

Lecce

El sur de Italia está lleno de lugares extraordinarios y ciudades con encanto. Entre ella, para mí, destaca Lecce, porque es una de las ciudades que menos turistas recibe y que más los merece. Entre los italianos se dice que Lecce es la “Florencia del sur” ya que patrimonio histórico y monumental no le falta. Se trata de una ciudad barroca con joyas arquitectónicas que enamoran a cualquier amante del arte y la arquitectura.

Pero además de la bellísima arquitectura leccese, para mí, lo que destaca en esta ciudad es la luz. Una luz dorada que, personalmente, recuerda mucho a cómo incide la luz sobre la piedra arenisca en Salamanca. El centro histórico de Lecce no es muy grande y se puede perfectamente recorrer a pie en un día. Las iglesias con grandes fachadas barrocas, las puertas de la ciudad, la Catedral o el Castillo de Carlos V son algunos de los lugares más representativos e imprescindibles en cualquier visita. Pero además, en Lecce, todavía hay huellas de la civilización romana, un anfiteatro del siglo II que todavía hoy mantiene algunas de sus piedras en pie.

Cáceres

España está llena de ciudades con encanto aunque muchas de ellas también están llenas de turistas. No pasa lo mismo en Cáceres, que aunque, para mí, es una de las ciudades más bonitas de nuestro país no tiene demasiado turismo y siempre se puede visitar. Cáceres es una de mis ciudades preferidas de España porque tiene uno de los centros históricos mejor conservados, de hecho es muy habitual verla como escenario de grandes producciones cinematrográficas y series. Para mí, visitar Cáceres es, completamente, un viaje a lo que imagino que fue la España medieval y me encanta.

El centro de Cáceres está plagado de edificios medievales y renacentistas y, por supuesto, la Plaza Mayor, uno de los ejes principales de cualquier visita a esta preciosa ciudad. En ella, se encuentra uno de los símbolos de Cáceres, la Torre del Bujaco que fue parte de la muralla de la ciudad. En Cáceres hay algunas visitas indispensables como la subida a la Torre de la Catedral, desde la que se tienen las mejores vistas de la ciudad, con la fachada de la Iglesia de San Francisco Javier al frente y la propia plaza de la Catedral con sus palacios a los pies. Uno de los lugares más bellos y originales de Cáceres es el aljibe que se encuentra en el interior del Palacio de las Veletas, un ejemplo único y de los más grandes que encontramos en nuestro país.

De paseo por Cáceres
De paseo por Cáceres

Un blog de Palo

Un blog de Palo, un pequeños blog sobre viajes, itinerarios turísticos, presupuestos y mucha gastronomía.

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