Trujillo qué ver en un día

Trujillo qué ver en un día

Trujillo, cuna de conquistadores, posee un importantísimo patrimonio histórico gracias a ese pasado ligado al Descubrimiento y a los hombres que abandonaron su tierra para hacer las “américas”. Situado en la Comunidad Autónoma de Extremadura, una de mis regiones preferidas, es un lugar perfecto para pasar un día entre “piedras”, conociendo el arte y la arquitectura renacientista que ha dejado en la localidad bonitos edificios.  Hoy te llevo de paseo por Trujillo, un lugar muy familiar para mí, en el que siempre he disfrutado de familia y amigos además de su bellísimo centro histórico.

Trujillo qué ver en 24 horas

Tengo que confesar que yo en Trujillo he pasado algo más de tiempo que 24 horas, pero si bien es cierto un día puede ser un buen acercamiento para conocer esta localidad extremeña. He ido tantas veces a Trujillo que he perdido la cuenta y en cada una de ella siempre he encontrado algún aliciente para volver. Normalmente a Trujillo llegarás en coche (no hay comunicación en tren, que yo sepa… si alguien tiene info, se la agradezco) está a unos 45 kilómetros de Cáceres. No es complicado aparcar en los alrededores del centro histórico, no es necesario meterse hasta la cocina por lo que aparca y emprende una ruta a pie para no perderte nada.

Mi ruta empieza en el Castillo de Trujillo, situado en lo alto de un cerro Cabeza de Zorro, ubicación ideal para dominar toda la llanura. El Castillo, junto con las murallas que lo rodeaban, son visitables en horario de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas. El origen de la construcción que hoy conocemos es una antigua alcazaba árabe, de la que todavía hay algunos restos. En torno al castillo, edificado entre los siglos IX y XII, se alzaban un total de diecisiete torres defensivas, que le daban ese aspecto de fortaleza inespugnable en la cima del cerro. Desde el Castillo hay unas preciosas vistas tanto de la localidad como de la extensión alrededor de ella.

Vistas del castillo, Trujillo qué ver en un día
Vistas del Castillo de Trujillo

Hay varias formas de emprender el descenso, para mí la más bonita es la de la calle Subida del Castillo, una vía empedrada que recorre el exterior de la muralla y que desciende hacía la Plaza de Santiago y a la Calle Ballesteros. Asómate a hacer algunas fotografías a este rincón, merece la pena. Sin embargo, en nuestra ruta bajamos hacía el centro histórico por la calleja del Castillo para llegar a la Casa Museo de Pizarro. En esta tierra de colonizadores recios no podemos dejar de visitar el museo dedicado a uno de los grandes protagonistas de la conquista americana. El museo está dentro de lo que fue la casa de la familia del conquistador, donde él vivió durante sus primeros años y desde donde salió a la aventura americana. La casa, un bonito ejemplo de la arquitectura del siglo XV, está dividida en dos plantas en las que se distribuyen y se reproducen momentos de la vida de Pizarro y la importancia cultural que supuso la relación con América. Frente al museo, en un rincón realmente entrañable, se encuentra el Palacio de Lorenzana, uno de los ejemplos de arquitectura palaciega del siglo XVI que queda en la ciudad.

Seguimos nuestro camino pasando por la iglesia de Santa María La Mayor, una de las más antiguas en Trujillo. Se construyó en el siglo XIII aunque tiene algunas modifiaciones posteriores. En el exterior destacan sus dos grandes torres y las bellas ventanas ojivales que decoran los laterales de sus naves. En su interior destaca un bonito retablo mayor con gran número de palas en las que se recrean varias escenas bíblicas. Por cierto, en uno de sus capiteles está esculpido el escudo del Atletic de Bilbao.

El recorrido va dejando portadas con arcos enmarcados por escudos y decoración renacentista, que se abren a ambos lados de las calles. El descenso por la calle Cuesta de la Sangre se abre directamente a uno de los laterales de la Plaza Mayor. Es sin duda el centro neurálgico de la ciudad, con su famosa estatua del conquistador Francisco Pizarro rodeada por los más bellos exponentes de la arquitectura nobiliaria extremeña del siglo XVI. Todas las familias nobles construyeron en pocos años sus casas en la plaza como paradigma del bienestar y del poder que acumularon en la época.

La arquitectura civil trujillana es una de las mejores para la represntación del siglo XVI, me recuerda mucho a la salmantina. El más bello de los palacios nobles, para mí, es el de los Marqueses de la Conquista, construído a partir de la segunda mitad del siglo XVI gracias a la mediación de Hernado Pizarro, por ello también es conocido como Palacio de los PIzarro. Lo más destacable de su fachada, y lo más original, es el precioso escudo familiar que cubre la esquina y el gran balcón esquinado debajo de él. La originalidad no solo se observa en la solución constructiva, sino también en la decoración con casetones a los lados, columnas y medallones con bustos salientes. La planta inferior tiene una bonita galería porticada con cinco grandes arcos de medio punto que se apoyan sobre grandes pilares. En el resto, la decoración se desarrolla a través de las ventanas que la pueblan las dos fachadas con bonitos ejemplos de rejería.

Palacio de los Marqueses de la Conquista en Trujillo
Palacio de los Marqueses de la Conquista en Trujillo

La Casa del Peso Real o Palacio de los Chavez Cárdenas, cuyo origen también es renacentista, ha sufrido numerosas remodelaciones a lo largo de los siglos. En su portada se pueden ver unas preciosas columnas decorativas retorcidad, un ejemplo muy bello de decoración del siglo XVI. Sobre la puerta de entrada una ventana con balcón más sobria, esta ya del siglo XVII. Al lado de este palacio están las antiguas Casas consistoriales, hoy con función de juzgados.

Al lado contrario de la plaza otro bello palacio, el de los Orellana Toledo. Con una estructura de dos plantas, tanto la inferior como la superior tienen en sus fachadas galerías.  La inferior sirvió para albergar los mercados tradicionales y la venta de mercaderías en siglos posteriores. Mientras que en la superior se abre el cuerpo noble de la casa palaciega. También fue construido en la mitad del siglo XVI, como ejemplo de la arquitectura típica palaciega de aquel momento.

Plaza Mayor de Trujillo
Plaza Mayor de Trujillo

No salimos de la plaza para entrar en la Iglesia de San Martín, de origen medieval (siglo XIV), la mayor parte de su estructura se construye en el XVI. Es una gran iglesia de impronta gótica, con una sobria decoración, que se centra en su exterior en la portada renacentista. En su interior destaca su cubrimiento con bonitas bóvedas de crucería estrelladas. El interior es un gran cuerpo, consta solo de una nave, con pequeñas capillas entre sus contrafuertes, con una gran altura.

A la sombra de Pizarro en Trujillo
A la sombra de Pizarro en Trujillo

No te podrás marchar de la plaza sin fotografiar y visitar el Palacio de San Carlos, o de los Vargas-Carvajal. Presenta una arquitectura muy similar a la del de los Pizarro, un gran palacio con una arcada de medio punto en la planta inferior, tres cuerpos más con ventanas decorativas y escudo y balcón en ángulo. El edificio sufrió un gran incendio y el interior pertenece al siglo XVII.

Trujillo qué ver si todavía tienes tiempo

Si todavía no has agotado el día o dispones de algunas horas más para visitar Trujillo, también puedes visitar los siguientes lugares:

  • Aljibe árabe, está a pocos pasos del castillo, ya hablamos del origen de este. Es uno de los restos que se conserva de la época, siglo X. Tiene una importante profundidad, probablemente la recogida de aguas servía para abastecer a la ciudad.
  • Palacio de Juan Pizarro de Orellana, otro Pizarro colonizador, fue corregidor en la ciudad de Cuzco. Es otro bello ejemplo de arquitectura del siglo XVI en el que destaca su bello patio interior con arcos de medio punto soportados por columnas con capiteles jónicos.
  • Iglesia y Convento de San Francisco, también de época renacentista. Presenta una estructura de cruz latina con una sola nave. La fachada está decorada con escudos y la figura del patrón de la orden.
  • Iglesia de Santiago, una de las más ricas de Trujillo, también tiene origen medieval pero fue recontruída prácticamente en el siglo XVII. En su interior una de las tallas más famosas de la ciudad, el Cristo de las Aguas, del siglo XIV.
  • Las puertas de la ciudad, como la De Coria, un simple arco en la muralla a día de hoy, la de Santiago o la de San Andrés. En total, hubo siete puertas en Trujillo.
  • Otras casas y palacios, como la de los Marqueses de Santa Marta, los Alvarado, los Calderón o los Rol Zárate y Zúñiga.

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