Sevilla en 48 horas, un color realmente especial

Sevilla en 48 horas, un color realmente especial

Cuando nos dispusimos a buscar el primer viaje del año, vimos que los destinos que presentaba Iberia eran muy económicos. Al mirar horarios de vuelos y destinos, Sevilla nos cuadró perfectamente y no dudamos ni un segundo en decantarnos por dicha ciudad, ya que sólo teníamos 48 horas para disfrutar del viaje. Hoy te contamos nuestra Sevilla en 48 horas vividas a tope y bajo la lluvia.

Sevilla en 48 horas qué ver

Llegamos a Sevilla la mañana del sábado y fuimos en autobús (EA) directos desde el aeropuerto al centro de la ciudad. Una vez allí, nos dirigimos a los Apartamentos Murillo, en el barrio de la Santa Cruz, para dejar nuestras maletas y comenzar a descubrir la ciudad, ¿qué podíamos ver en Sevilla en 48 horas? No sabíamos si nos iba a dar tiempo a todo lo que nos gustaría pero… lo intentamos.

La primera parada, obviamente, la hicimos en el barrio en el que nos alojábamos. El barrio de la Santa Cruz, lugar ineludible en una ruta por la ciudad, ¡qué fácil es perderse en sus callejuelas! Desde allí pudimos continuar nuestro paseo hacia a la inmensa catedral de estilo gótico. Teníamos pensada la ruta para ir directamente a recorrer algunas de las iglesias más importantes de Sevilla, como la Iglesia del Salvador, de estilo barroco o la Iglesia de Jesús del Gran Poder, neobarroca, que cabe destacar por su forma circular.

Nos llevó bastante tiempo recorrer barrios como el de San Lorenzo y visitar las diferentes iglesias, también algo afectados por la lluvia; puesto que estábamos empapados decidimos ir a cambiarnos de ropa. Después de la ruta, tocaba comer, ya que, además, se nos había hecho un poco tarde, con las recomendaciones que nos habían hecho desde el apartamento en mano y mucha hambre, decidimos entrar al bar más cercano a los apartamentos y acertamos, bar “Las Teresitas” donde he probado el mejor cazón en adobo hasta ahora. Exquisito.

Continuamos nuestra ruta, agradeciendo que dejase de llover, para así, poder ver en todo su esplendor Sevilla, desde la Giralda. A ella llegamos dando un paseo por el barrio de la Santa Cruz, esta vez un poco más tranquilos y parándonos en bellos rincones de la Judería, como lo son algunas de sus plazas o el callejón del agua.

 

Aunque cueste mucho subir, las vistas desde la Giralda, de las cúpulas de la catedral, como de toda la ciudad, no se pueden dejar de ver. Se pueden divisar diferentes iglesias a lo lejos, el puente del Alamillo o el convento de las Capuchinas. Un espectáculo ver el sol caer, oscureciendo las cúpulas desde una de las ventanas de la Giralda.

La Giralda es la antigua torre de la mezquita que allí había, del siglo XII, fue lo único que quedó tras la demolición de la misma y a la cual se anexionó la construcción de la catedral en el siglo XV. Por cierto, aquí yacen los restos de Cristóbal Colón.

Una vez entrada la noche, nos acercamos al barrio de Triana. Es un barrio ideal para tapear, el mejor diría yo, y con algo de marcha. En el bar Blanca Paloma se pueden disfrutar de unos huevos rotos fabulosos, merece la pena hacer una parada en el mismo y, por desgracia, no pudimos darle mucha alegría al cuerpo (¡Macarena!), ya que estábamos algo cansados y al día siguiente había que seguir descubriendo la ciudad.

Despertamos temprano el domingo para dirigirnos  directamente  a la Ribera del Guadalquivir. En la zona pudimos admirar la Maestranza, la Torre del Oro y la Plaza de España. Yo ya estuve hace casi 20 años en Sevilla, pero no imaginaba, siquiera recordaba lo que mis ojos estaban admirando al entrar en la Plaza de España. Es impresionante e imprescindible en una ruta en Sevilla en 48 horas o en 24. Se encuentra ubicada dentro del Parque María Luisa, el cual merece un paseo entre sus jardines y data del siglo XX. La plaza es semi – circular y representa en sus paredes el nombre de provincias españolas, con su mapa y un hecho histórico de cada una de ellas. Sacaré un poco mi lado friki y diré que en esta misma plaza, se grabó alguna escena de Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones.

Mon en Sevilla en tono friki
Mon en Sevilla en tono friki

Se nos hizo tarde, pues nos entretuvimos demasiado en la plaza, nos dirigimos a la calle Betis para ver si aún nos daban de comer en algún sitio y dimos con La Primera del Puente, que así se llama el bar, donde pudimos tapear unas ricas bravas (salsa especial de la casa). Siguiendo por la misma calle, anexa a la ribera, llegamos al puente de Triana, esta vez de día y aunque casi todo había cerrado ya vimos que se podía tomar alguna tapa en el Mercado de Triana, que aunque finalmente no tuvimos la suerte de disfrutarlo, nos lo apuntamos para la próxima. Caminando un poco más, al lado del Callejón de la Inquisición, se encuentra el restaurante Las Comidillas, un sitio pequeño y moderno y con una carta bastante amplia, incluso en tapas veganas. Terminamos de comer casi a las seis de la tarde y teníamos que volver para coger el avión a Madrid.

Hamburguesa sevillana
Hamburguesa vegana sevillana

Cierto es, que en Sevilla en 48 horas se nos quedaron algunas cosas destacadas por visitar, como el Alcázar. Pero dicen, que a cada ciudad que viajes, déjate algo para ver, para así volver una próxima vez.


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2 Replies to “Sevilla en 48 horas, un color realmente especial”

  1. De todas las ciudades de Andalucía, Sevilla está entre mis favoritas <3 El Parque Maria Luisa me encanta y la Plaza de España es simplemente maravillosa!!! Un post genial!!!

    1. Me alegro de que te haya gustado uno de mis primeros post.
      Ya lo digo, es que el color de Sevilla, ¡es muy especial!
      Esperamos que te sigan gustando nuestras aventuras por el mundo.
      ¡Muchísimas gracias!

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