Rincones de Salamanca recomendados por bloggers de viajes

No hay como pedir una colaboración a los amigos bloggers de Castilla y León. De ellos siempre recibo un montón de apoyo y en esta ocasión muchos han querido colaborar en este pequeño homenaje hacia la provincia de Salamanca, la mía, y sus rincones más bellos. En este post los bloggers de viajes te recomiendan los rincones de Salamanca que más les gustan, lugares que desprenden arte por los cuatro costados, paisajes sacados de una ilusión y pueblos donde se guarda la tradición en las piedras que configuran sus calles. De Candelario a Ciudad Rodrigo, sin olvidarnos de las calles de la ciudad, hoy recorremos los rincones de Salamanca.

Los rincones de Salamanca: paisajes

Valero y la sierra de la Quilama, Pablo Montes y Estefanía Casillas de Viaje con Pablo

Verdes cumbres que parecen onduladas artificialmente, pozas de aguas cristalinas en las que refrescarse en verano, pequeñas cascadas, sorprendentes bosques de pinos y tejos, miradores privilegiados, muchas leyendas y un pueblo sepultado entre las montañas. Estamos hablando de la sierra de la Quilama. A medio camino entre las de Francia y Béjar. Una explosión de la naturaleza más bella en la provincia de Salamanca.

Su nombre viene de la mujer que, según la leyenda, enamoró al último rey Godo, don Rodrigo. Florinda o la Cava, convertida en reina mora o reina Quilama y que dicen que está sepultada junto al tesoro de Alarico en la cueva de la Mora, una de las cumbres de esta sierra. Pero hay más atalayas privilegiadas. Una de ellas es el pico del Castillo, llamado así porque la leyenda también apunta a que el mismo rey Rodrigo se refugió en él durante la invasión musulmana de la península ibérica. Y, por supuesto, el pico Cervero, un lugar ideal para ascender tanto caminando como en bicicleta.

Pero la sierra de la Quilama también es Valero, un bello pueblo que creció al abrigo del negocio de las colmenas, con un peculiar clima mediterráneo y una excelente piscina natural para refrescarse cuando el calor más aprieta. Y es senderismo, con rutas como la del camino de los Trasiegos que une San Esteban de la Sierra con San Miguel de Valero o la del maravilloso bosque de castaños y robles de La Honfría desde Linares de Riofrío.

Vistas de Valero, Foto: Viaje con Pablo
Vistas de Valero, Foto: Viaje con Pablo

Aldeadávila de la Ribera, por Rebeca Serna, Viajeros 3.0

Un imprescindible en cualquier ruta por el Parque Natural de los Arribes del Duero. Aldeadávila de la Ribera tiene una concentración de miradores fuera de la común. Así de claro. De hecho, algunos de los más espectaculares de los Arribes están en las inmediaciones de esta pequeña localidad salmantina. Entre ellos, no puedes perderte las vistas que se obtienen desde el mirador Picón de Felipe, el mirador del Fraile y el mirador de Iberdrola. Aquí el río Duero fluye encajonado entre farallones rocosos de 500 metros de altura.

Pero hay mucho más. Y es que Aldeadávila tiene playa. Sí como lo oyes. Se trata de la playa del Rostro y, desde este entorno, salen a diario pequeños barcos que realizan un maravilloso crucero por el interior del cañón. También, muy recomendable la visita del poblado del Salto de Aldeadávila. Un conjunto de hermosas casitas blancas donde vivían los trabajadores de la presa que descienden en terrazas hasta el nivel el agua. En resumen, un montón de rincones maravillosos en un radio kilométrico muy pequeño que hacen de Aldeadávila de la Ribera el lugar perfecto para una escapada.

Vista de los Arribes del Duero, Foto: Viajeros 3.0
Vista de los Arribes del Duero, Foto: Viajeros 3.0

El Pozo de los Humos, Manuel y Ana de Mi familia viajera

Salamanca es conocida por su Universidad y su bellos rincones y edificios históricos. Motivo por el cual en 1988 la Unesco nombró al casco antiguo de la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Pero la provincia de Salamanca también alberga verdaderos tesoros naturales, uno de ellos es el Pozo de Los Humos. Se encuentra ubicado en los Arribes del Duero, entre las poblaciones de Masueco y Pereña.

Es una cascada de unos 50 metros de altura que forma una cortina de agua al precipitarse por una pared vertical. De forma que al llegar a la poza que hay a sus pies se forma una nube de vapor de agua. La percepción óptica que se aprecia en contraste con la luz es de una cortina de humo, de ahí su nombre.

Este salto de agua fascina a todo aquel que lo visita. Uno de ellos, fue Unamuno que embelesado por este entorno natural dijo: “Estaría uno las horas muertas contemplándola…” Y precisamente para esto, para contemplarla se ha construido una pasarela suspendida en el vacío que permite observar el nacimiento de la cascada y mirar cómo se desliza por el cauce del río Uces.

La fuerza del agua, además produce un ruido ensordecedor que nos hace comprender lo insignificantes que podemos ser ante la madre naturaleza. Sin duda, todo un espectáculo que no nos debemos perder.

Pozo de los Humos, Foto: Mi familia viajera
Pozo de los Humos, Foto: Mi familia viajera

El Meandro de Melero por Alicia García de Rutas por España

Mi rincón favorito de Salamanca es una zona que se suele confundir con Cáceres, pero que pertenece a la provincia de Salamanca. Ya que se encuentra situado en la frontera de ambas provincias. Este lugar se llama El Melero, y es uno de los meandros que formar el río Alagón a su paso por la Sierra de Francia y las Hurdes. La diferencia a otros meandros de la zona se debe a que es tan acentuado que está a punto de convertirse en una isla. Aún así la península que forma todavía, y las tierras de alrededor pertenecen al término de Sotoserrano (Salamanca). ¿Y por qué se confunde con Cáceres? Muy sencillo, las fotos más icónicas del Melero se toman desde el Mirador de la Antigua, un lugar que se accede desde el pueblo cacereño de Riomalo de Abajo y por ello la gente tiende a pensar que por ello todo lo que están viendo forma parte de las Hurdes, pero como en otros lugares de España, los río y otros accidente geográficos han servido para delimitar provincias y hasta países. A esto también hay que unir, la mucha dejadez de Salamanca en promocionar esta zona, por lo que Extremadura ha sabido presentar muy bien todo el encanto que tiene las Hurdes cuyo paisaje continua más allá de su frontera en la Sierra de Francia. Ya que no hace muchos siglos Salamanca englobaba a toda Extremadura.

Meandro de Melero, Foto: Rutas por España
Meandro de Melero, Foto: Rutas por España

Rincones de Salamanca: ciudades y pueblos

La Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo por Mar Vara, A un clic de la Aventura

Ciudad Rodrigo es una ciudad salmantina que se encuentra más cerca de Portugal (25 km) que de la capital de la provincia (86 km). Y esa proximidad es la que hizo de ella un lugar estratégico que marcó su historia. Se encuentra situada entre los parques naturales de la Sierra de Francia y las Arribes del Duero. Esta ciudad amurallada por su condición de ciudad fronteriza, es una auténtica joya patrimonial repleta de palacios, casas señoriales y hasta un castillo. Por ello fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1944.

De todos los rincones que puedes encontrar en esta bonita ciudad, mi preferido es la Plaza Mayor en la que se encuentra el Ayuntamiento, la antigua Audiencia y la Casa del Marques de Cerralbo. El Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo llama la atención por su estilo renacentista, de mediados del siglo XVI. Aunque la parte derecha corresponde al siglo XX, al añadirle la antigua iglesia de San Juan, en cuyo claustro se reunía el consistorio. Su fachada original tiene dos torrecillas y en la segunda planta una galería cuyos arcos tienen columnas con capiteles platerescos.

Esta amplia plaza peatonal continúa siendo el centro neurálgico de la ciudad, igual que lo ha sido siempre. Es testigo de todas las fiestas que se realizan en la ciudad y en verano es un placer sentarse en alguna de las terrazas de la plaza y contemplar el ir y venir de sus gentes.

Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, Foto: A un clic de la aventura
Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, Foto: A un clic de la aventura

Candelario, Miguel Santamarina de El viaje de Sofi :

Los recuerdos cuando se ven afectados por los sentimientos se suelen mostrar distorsionados. Sobre todo cuando ha pasado mucho tiempo desde que visitamos un lugar del que guardamos un gran recuerdo. Yo estuve por primera vez en Candelario hace muchos años, y todo lo que allí me pasó —a mis tiernos 15 años— forma parte de mi memoria sentimental. Pero os puedo asegurar que mi corazón no me jugó una mala pasada y las otras cuatro veces que lo he visitado me ha seguido pareciendo maravilloso. Incluso más que cuando lo descubrí aquel verano del 88.

Su paisaje es perturbador, con esas enormes montañas que lo vigilan y protegen. Su centro histórico está lleno de encanto, repleto de tradición y sabor; de callejuelas en cuesta, empedradas y jalonadas por sus famosas regueras de agua cristalina de los neveros de la sierra; de casas de amplios muros, con artesonados de madera, que conservan sus populares “batipuertas”, y nos saludan con sus majestuosas balconadas, concebidas para ser el secadero de sus famosas chacinas.

Candelario ha sido reconocido como uno de los pueblos más bonitos de España. Me parece bien, pero creo que esta distinción se queda corta. Quizás ahora sí que me engañé el corazón, pero yo afirmaría que es de los más bonitos del mundo.

Vistas de Candelario, Foto: El Viaje de Sofi
Vistas de Candelario, Foto: El Viaje de Sofi

La Plaza de las Agustinas, por Cristina Rodríguez de Ida y Vuelta Blog de Viajes

Si tengo que quedarme con un solo rincón de Salamanca, elijo por muchas razones la Plaza de las Agustinas. En primer lugar por motivos sentimentales, ya que está al lado de casa de mis padres y por ella habré pasado miles de veces a lo largo de mis 26 años viviendo en Salamanca.

En segundo lugar porque, a pesar de estar a pocos minutos de la Plaza, pasa desapercibida entre tanta monumentalidad y no es justo, ya que en esta plaza de paso está una de las Iglesias más bonitas de la ciudad, la Purísima, que se enfrenta a una joya del Plateresco: el Palacio de Monterrey

Además, la cúpula de la Purísima es de una belleza sin igual, y de esta plaza parte una de las calles más hermosas en una ciudad repleta de ellas: la de la Compañía. Así pues, si venís a mi ciudad natal, no dejéis de pasar y pararos en este lugar espléndido de arte y belleza.

Cristina en la Plaza de las Agustinas, Foto: Ida y Vuelta Blog de viajes

La Calle de la Compañía, Un blog de Palo

Escribo con muchas dudas, no es fácil elegir un lugar entre todos los que me gustan tanto en la ciudad como a lo largo y ancho de la provincia. Si tengo que elegir uno solo entre los rincones de Salamanca elegiría la Calle de la Compañía. Es una calle del centro histórico, la más bonita para muchos, la más fría para otros, que tomó su nombre del Colegio que la Compañía de Jesús erigió en ella en el siglo XVII y que se alza imponente al final de la calle. La Clerecía y sus torres inundan la vista desde cualquiera de sus ángulos, desde la Plaza de Monterre y las Agustinas, que ha elegido Cristina, hasta la Casa de las Conchas.

Edificios de diferentes siglos se dan paso a lo largo del recorrido, antiguos conventos todavía en funcionamiento como el de la Madre de Dios, iglesias renacentistas con preciosas fachadas como la de San Benito, casas edificadas siglos atrás, la Universidad Pontificia y, por supuesto, el más bello de los palacios salmantinos. Pocas calles en nuestro país encierran tanta monumentalidad como esta. Pero además del componente artístico la calle Compañía tiene para muchos charros un componente sentimental, de tardes interminables de café y charlas en el Alcaraván, de cenas copiosas en el Bardo, de lecturas y estudios en la biblioteca de las Conchas… La calle Compañía, la fría y recia calle esconde un tesoro entre sus piedras, uno de las mejores cosas que ver en Salamanca.

Vista de la Calle Compañía
Vista de la Calle Compañía

Agradezco a todos mi compañeros de Castilla y León Travel Bloggers por su aportación a este post.

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