Cena sensorial (a ciegas) en el restaurante Casa Elena

¿Has pensado alguna vez en disfrutar de una cena a ciegas ? Restaurante Casa Elena en Cabañas de la Sagra te ofrece la posibilidad de hace...

¿Has pensado alguna vez en disfrutar de una cena a ciegas? Restaurante Casa Elena en Cabañas de la Sagra te ofrece la posibilidad de hacer una cena sensorial y nosotros tuvimos la fortuna de poder visitar el establecimiento y de conocer cómo lo hacen y lo divertido que es. Hoy te contamos nuestra experiencia a ciegas en el restaurante Casa Elena.

Salón principal del restaurante Casa Elena
Salón principal del restaurante Casa Elena

El restaurante Casa Elena está situado en la localidad de Cabañas de la Sagra, aunque está muy cerca de Madrid se encuentra ya en la provincia de Toledo. Una de las primeras cosas que llama la atención al llegar a este lugar es el ambiente acogedor que se percibe en el local. El restaurante ocupa una casa familiar construida hacia 1920 y distribuida en una zona exterior que se utilizaba para la cría de los caballos y una zona interior propia de una casa con su cocina de paja. La decoración sin grandes alardes convierte el espacio en un lugar acogedor y singular. En la zona del bar destaca una gran escalera en la que han se han colocado libros y velas creando un ambiente muy entrañable y cómodo. Nuestro primer contacto con los platos del restaurante lo tuvimos en esta zona de bar aquí nos presentaron dos aperitivos unos buñuelos de foie y chorizo y unas exquisitas croquetas de jamón ibérico.

Buñuelos de foie en Casas Elena
Buñuelos de foie en Casas Elena

La experiencia de la cena sensorial


Después de los dos entrantes nos explicaron la dinámica de la cena sensorial coma una cena completamente a ciegas para despertar el resto de los sentidos. La cena se desarrolla en una habitación completamente a oscuras ahora que llegas acompañado por uno de los camareros que te indica donde sentarte. Cómo íbamos varios amigos bloggers la toma de contacto con la habitación oscura fue bastante divertida. Una vez sentados, con nuestras copas enfrente, aunque no las veíamos, empezamos a degustar el vino que previamente nos habían servido. Los camareros comenzaron a servirnos los platos dándonos indicaciones de donde los dejarían y como los teníamos que comer. El primer bocado fue una mezcla de sensaciones producidas no saber que estás comiendo e intentar descubrirlo a través del gusto o incluso del tacto. No voy a desvelar en este post lo que nos dieron en los platos que no sirvieron a ciegas, pero tengo que decir que de todas las personas que estábamos no hubo ninguno al que no le encantara la experiencia y tampoco nadie fue capaz de acertar totalmente lo que estábamos comiento.

Nuestra experiencia en la cena sensorial fue más corta de lo habitual, en realidad la cena suele durar en torno a una hora y media. Pero las sensaciones que se crearon seguramente fueron las mismas, porque es toda una experiencia. Después de degustar los platos a ciegas volvimos a salir al bar y nos presentaron lo que habíamos comido el vino que habíamos degustado. En el caso del vino se trataba de un vino espumoso de la zona, Carolvs.

Tras la experiencia a ciegas continuamos con la degustación de la cena en uno de los comedores del restaurante. Este salón es un precioso ambiente castellano tradicional, con las paredes encaladas y decoradas con macetas y plantas, como si se tratase de una antigua casa de la zona. Los platos que se sucedieron a continuación fueron auténticas obras de arte, sobre todo los entrantes presentados en un plato de madera y que más parecían bombones que un aperitivo punto el plato de entrantes estaba compuesto por una mousse de pistacho con crujiente de almendra, un Ferrero Rocher de foie, por así llamarlo, recubierto de almendra también y una especie de bombón relleno de queso azul. Realmente una propuesta muy atractiva y sorprendente para la vista y el paladar.

Presentación de los entrantes
Presentación de los entrantes

A continuación nos sirvieron un plato de pulpo a la brasa sobre judías salteadas, decorado con un fino tallarín de nabo, crema de guisantes y ajo negro. El pulpo con una buena textura y una cocción excelente, perfectamente combinado con los sabores de la tierra. Tras el pulpo una merluza de pincho condimentada con pilpil de piparras, alicornia y toques de aceituna negra. No soy una gran amante de las merluzas pero en este caso su frescura y su sabor la hacía irresistible.

 pulpo a la brasa sobre judías salteadas
Pulpo a la brasa sobre judías salteadas

merluza de pincho condimentada con pilpil de piparras
Merluza de pincho condimentada con pilpil de piparras

Igualmente irresistible fue el plato principal de carne aderezado con berenjena y salsa de uva y vino tinto, una carne poco hecha en su punto con un sabor a brasa y un color tan natural que con solo mirarla se te hacía la boca agua. Cerramos la cena con un helado de cítricos muy refrescante y unas trufas con una presentación muy original en una botella cortada.

El restaurante Casa Elena nos pareció un lugar entrañable, con una decoración original y unos platos exquisitos y con una presentación espectacular. Un ambiente único para ocasiones muy especiales y para disfrutar de una cena con todos tus sentidos.

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